Trabajo en una exclusiva zona de empresarios y acaudalados, en dónde "pobres diablos" (igual que yo) andan trajeaditos, bien peinados con el poco pelo que tienen, huelen a perfume francés, y se ponen unas corbatitas bieeeen ridículas.
Chale banda, no sé comod ecirlo pa que no se oiga tan mamón, pero ... Me cagan la madre los oficinistas!
Chingáo!!!








